¡Ay, Ansón ,Ansón! Cuanto te gusta la milicia de salón.

Comentarios y opiniones sobre al Ley 39/2007 de la Carrera militar

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|^Simbad^|
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¡Ay, Ansón ,Ansón! Cuanto te gusta la milicia de salón.

Mensaje por |^Simbad^| » Lun Nov 17, 2008 5:42 pm

Os dejo un escrito que aparece por internet .............


¡Ay, Ansón ,Ansón! Cuanto te gusta la milicia de salón.

La guerra sucia del Sr. Ansón

Sr. Ansón:
Parece que alguien, un veterano experto en la manipulación mediática y en el acoso y derribo, valiéndose de su pluma que a modo de batuta ha acompasado durante los últimos meses un murmullo muy parecido al ruido de sables, al final ha acabado acorralando a los máximos responsables políticos de Defensa –incluida la Ministra– hasta que han capitulado y han dado luz verde a la culminación legal de un auténtico expolio.
Cuando todavía no ha pasado un año desde que se aprobara por las Cortes la Ley de la Carrera Militar, una fuerza misteriosa ha conseguido crear el ambiente idóneo donde surgiera la necesidad de reformarla precisamente para solucionar sólo algunas de sus más graves disfunciones: en la Armada y el Aire los capitanes y tenientes de navío “superiores” ya no se verán adelantados por los capitanes y tenientes de navío “inferiores”. Sin embargo en Tierra no hay que tocar nada a pesar de que también cientos de comandantes, capitanes y tenientes serán adelantados por militares más modernos del mismo empleo
pero “superiores”, es decir, que pudieron llegar a la misma categoría de un tirón, mucho más jóvenes, sin necesidad de cumplir unos tiempos mínimos de ejercicio profesional, con los mismos años de formación militar pero con el suficiente respaldo económico como para no tener que pagarse los estudios de oficial con un sueldo de suboficial, categoría ésta, que nos ha estigmatizado de por vida a quienes la hemos ejercido y a la que ni los legisladores ni los medios de comunicación le reconocen algún valor o relevancia.

Sé que es usted un ilustre académico y un periodista adiestrado cuya trayectoria está ampliamente reconocida en el mundo de la información. Tengo que admitir que le he leído cuando escribía y era director del ABC y posteriormente en La razón aunque hace tiempo que no lo hago por iniciativa propia; creo que la última vez fue en alguna de aquellas canelas finas hasta el día que acabaron pareciéndome un pastelón. Tengo entendido que es usted el segundo inquilino de un sillón en la RAE identificado con una minúscula eñe. También recuerdo que tuvo su faceta televisiva; pero para mi gusto le faltaba plasticidad, me resultaban aburridos sus monólogos y para seguirlos con atención no ayudaba en absoluto su entonación gangosa.  Ahora he oído que aparte de presidir  su página elimparcial.es, colabora en el suplemento “El Cultural” del diario “El Mundo”, el cual se esforzó en maquillar su biografía resaltando que en su larga, intensa y distinguida  actividad periodística durante el franquismo se ganó enemigos en aquel régimen insinuando que hasta tuvo que exiliarse, obviando recordar que siempre se expresaba desde la moqueta y que jamás durmió en un cuartelillo. En cualquier caso creo que no debería avergonzarse de su pasado, sobre todo si alguna vez hizo algo para que aquello cambiara, lo peor sería que, como me temo, a estas alturas le quedase alguna reserva hacia la democracia.

Algunos de sus artículos reconozco que me pudieron aportar algo en su día, otros, la mayoría, me han creado una imagen ambigua y poco íntegra de usted. Recuerdo particularmente uno de hace más de diez años en el que se deshacía en elogios hacia el presidente Felipe González cuando menos se lo merecía,  precisamente tras ser relevado del poder después de una feroz operación en la que su rotativo no escatimó munición para derribarle. Aquello me hizo pensar algo que he confirmado ahora: siente una especial debilidad hacia todo lo que huela a poder, se deja deslumbrar fácilmente por él y creo que es capaz incluso de renunciar a sus principios y traicionar su código ético participando en emboscadas mediáticas con tal de sentirse arropado por quienes ve portadores de valores superiores o tradicionales.

 A pesar de ello, soy consciente de que es usted un Goliat de las letras y debo pedirle perdón por la osadía de dirigirme a usted consciente que yo no soy ni tan siquiera un equivalente a licenciado en nada como los son los oficiales superiores que tanto le fascinan, sino un humilde miembro de lo que su publicación define como la escala inferior de oficiales de las FAS cuya formación militar, según reza en otras intervenciones de su blog, es como máximo de tres años; ha sido usted muy generoso porque en mi caso son sólo dos, pues ya tenía otros tres hechos en la Academia General Básica de Suboficiales, pero a éstos, usted y sus acólitas plumillas no les dan ningún valor. Aún así me veo obligado a hacer el papel de un anónimo David  para lanzarle la piedra que desde luego no le va a derribar pero que le va a dejar marcado para que miles de oficiales y suboficiales de las FAS y de la Guardia Civil puedan identificarle y así evitar las puñaladas traperas que usted acostumbra a dar aprovechando las distancias cortas o la desenfilada de la espalda.
Dice todo de usted su emponzoñada cruzada con la que ha descalificado al colectivo de oficiales por promoción interna de los tres ejércitos y lo haya hecho desde la barrera de sus medios, con la ventaja de su profesión, sirviéndose de sus simpatías entre la cúpula militar y el amiguismo hacia ella desde dentro de su redacción, aprovechando su influencia en rotativos afines, utilizando a terceros para hacer el trabajo sucio sin tener que dar la cara, consciente de que estamos amordazados por una disposición preconstitucional aún en vigor y con el siniestro objetivo último de reventar una ley –ciertamente muy injusta– pero aprobada por el parlamento. Y así de paso desacreditar a una Ministra hacia la que no puede disimular cierta ofuscación sin que sea un impedimento  el hecho de que se trate de la autoridad inmediata sobre los tres ejércitos.

¿Cómo explica si no, señor Ansón, que el mismo medio que es capaz de causar tan magistralmente un daño irreparable a la imagen de una Ministra, simplemente sorprendiéndola en trance soñoliento con cuatro fotogramas, pueda a la vez cometer tamaña torpeza como publicar en titular una mentira indiscutible y horas después hacerla desaparecer sin dar explicaciones e intentando –sin éxito– no dejar rastro? Le invito a que se emplee a fondo y sirviéndose de sus acreditados conocimientos lingüísticos adjetive usted mismo semejante conducta.

Sí señor Ansón, usted ha hecho un papelón en este golpe mediático orquestado entre su libelo electrónico y el centenario rotativo donde se forjó como periodista durante el franquismo, un golpe que me recuerda a otro tan zafio ocurrido hace más de un cuarto de siglo cuando aquellos nostálgicos oficiales superiores, quisieron salvar a España de su sistema democrático por considerarlo, al igual que usted ha hecho con la Ministra, inmaduro y poco preparado para el ejercicio del poder. Por cierto, a los que por aquellos delitos no perdieron su condición de militar, también se les concedió por ley la licenciatura en nada de la que usted habla, pero fue en la socialista ley 17/89  y no con la 17/99 como afirma en su informativo.  Otros coetáneos también la obtuvieron con solo tres o cuatro años de academia y después han llegado a coroneles o generales en activo, todo ello sin haber pisado una universidad ni tener la necesidad de leer la Constitución como se nos exigió a los demás en nuestro periodo de formación. Usted sabe mejor que nadie todo esto pero jamás se atrevería a publicarlo porque se desmoronaría todo su montaje.

Usted no ha dudado en  infravalorar la profesionalidad de miles de oficiales con cinco años de formación y dos oposiciones aprobadas y para conseguirlo no se ha cortado en ignorar la excelente formación militar de tres años que han recibido la inmensa mayoría de los suboficiales. Según usted argumenta a coro con sus secuaces, después de media vida como oficial, la superación de los planes estudios militares reglados para alcanzar la categoría de oficial con su empleo y especialidad sumado a la antigüedad en el ejercicio profesional no están por encima de una equivalencia arbitraria en titulaciones civiles distintas para empleos militares iguales, equivalencias que 20 años después de inventarse, ninguna facultad se ha atrevido a avalar. Así pretende justificar ante la sociedad que, sin reparar en gastos ni perjuicios al servicio, toda una escala de oficiales tenga que ser sometida a un vergonzoso curso de “capacitación” para hacer algo que en muchas ocasiones nuestros compañeros se han dejado la vida haciéndolo.

Habla por sí sola la sorprendente sincronización, complementación y comunión de ideas respecto a este asunto entre su digital y el rotativo que dirigió durante tanto tiempo.  En ambos se intoxica a la opinión pública utilizando el mismo argumento: los oficiales de las escalas inferiores o básicas, pretenden sobrepasar a sus compañeros superiores con mayor preparación. No cabe mayor infamia; si se hubieran molestado en leer nuestras quejas, sabrían que la única exigencia es que se nos deje ejercer el empleo que nos ganamos tras cinco años de formación académica militar y mucho más tiempo de servicio, con los mismos derechos que quienes han llegado a esa misma categoría por la otra vía más rápida y que ustedes llaman superior.

 Sepa usted que en nuestras Fuerzas Armadas no existe el término “oficial superior” acuñado tan interesadamente por su pasquín;  según las Reales Ordenanzas un militar es superior o tiene prelación sobre otro en el momento que lo es su empleo o antigüedad dentro del mismo. Paradójicamente no existe ningún empleo de oficial superior pero sí una proyección de carrera aventajada para militares que siendo del mismo cuerpo empleo y especialidad que otros, teniendo las mismas funciones, capacidades y obligaciones, ascienden en la mitad de tiempo al empleo siguiente. Todo gracias a que una cúpula militar procedente en su totalidad de familias tradicionalistas pudo arbitrariamente, mediante una de las primeras y más grandes fechorías de uno de su clase, su principal valedor Gandalfito, autoproclamarse superior en la ley 17/89 para poder justificar ante legos e interesados, chantajes al estado y a los españoles como el que usted ha contribuido a maquinar desde hace unos meses.

Usted ignora, miente o tolera la difamación cuando permite que en su folleto digital se afirme gratuitamente que los oficiales superiores tienen distintas funciones, cuando ni en las tareas del día a día ni los reglamentos hacen distinción y estamos hartos de ocupar con carácter interino o accidental los puestos en que ellos figuran como titulares pero que a veces ni los pisan por estar ocupados en cursos o en cómodas comisiones. Le invito a que si le queda un poco de vergüenza torera diga cuáles son las funciones distintas para los mismos empleos de las escalas superiores y concrete su respaldo normativo.

Si hacemos una comparación con otras profesiones, como tanto gusta a la ESO, le diré que aquí funciones de médicos estamos obligados a hacerlas por igual TODOS los oficiales, para eso tenemos TODOS la misma capacidad y TODOS estamos en el Grupo A1 (anterior A) de funcionariado que según la Ley 7/2007 de 12 de Abril, del Estatuto Básico del Empleado Público corresponde a licenciados, pero sólo se ha reconocido la equiparación a un título universitario imaginario a los que han entrado por la misma vía que accedió en su día la cúpula militar que ha dictado cada una de las leyes reguladoras del personal militar de la democracia y a los otros se nos dice mientras operamos en el quirófano, que somos como los ATS. No hablemos ya del caso de los suboficiales que tienen que coger el bisturí para ejercer funciones de oficial al menos en tantas ocasiones como los oficiales superiores están desaparecidos de sus unidades o ascendidos prematuramente y no se les reconoce ninguna equiparación universitaria  a pesar de estar encuadrados en el Grupo A2 (anterior B), que en toda la administración corresponde a diplomados universitarios. Si en realidad usted está interesado en hacer una verdadera equiparación en titulaciones civiles según la formación militar, ha perdido la oportunidad de postular desde su medio la similitud entre la carrera de un suboficial de las FAS y la de un diplomado universitario civil al que se le exigiera para entrar en la universidad una prueba de acceso, ser mayor de edad y aprobar tres cursos académicos, pero sabe que si lo hubiera hecho, le sobraría una ficha en su amañado puzle.

Entérese señor Ansón que desde hace siglos nuestro único título, el de todos los militares, el único que ha sido rubricado por el Jefe del Estado correspondiente, es el Cuerpo, la Categoría y el Empleo de pertenencia y quien haya obtenido otro dentro de las FAS que lo muestre. Por la misma razón que en la sociedad civil no pueden existir médicos y enfermeros con el mismo empleo y funciones, ni abogados en ejercicio con distintas capacidades en función de la forma de ingreso en la universidad, aquí tampoco deberían existir capitanes de Infantería y capitanes de Infantería con distintos privilegios, porque sus capacidades y obligaciones son tan iguales como su denominación y  están reguladas por las mismas disposiciones legales.

Pero usted Sr. Ansón y sus amigotes entorchados han vestido el santo del color que les ha interesado; todos los oficiales ejercen de oficiales y los suboficiales son los mandos intermedios directos, saben que los oficiales están a efectos retributivos en el grupo de los funcionarios con titulación universitaria superior y los suboficiales en el grupo de diplomados porque en realidad en sus funciones lo son, pero se obcecan en dar legitimidad a una equiparación viciada de hace 20 años que ha mantenido una disfunción atípica en la clasificación de oficiales única en Europa que incluso el propio Legislativo español reconoce en el preámbulo de la reciente Ley; ¿cabe mayor cinismo?

El que usted se haya servido de un jurista pesebrero para pretender dar cobertura  legal sus conjeturas no cambia la realidad; ese funcionario de postín puede seguir tergiversando, concatenando medias verdades y después plasmarlas en un libro que él no tendrá que pagar ni vender porque su objetivo último acaba en el artículo que su publicación le ha dedicado. Si quiere enredar y utilizar a favor de los suyos una injusticia tan flagrante como el que a alguien no se le reconozca la antigüedad anterior en un mismo empleo por no haberla perfeccionado en una “escala superior”, que rectifiquen y lo hagan con todos los casos que se han producido desde la ley 17/89. Y si cree que la alteración de las antigüedades nos beneficia a los de las Escalas de Oficiales, que se haga una unificación con la antigüedad pura y dura en el empleo que es lo que hemos pedido nosotros desde el principio. Repase en sus hemerotecas y comprobará que la Ley 17/89 integró con nosotros escalas más dispares y sin embargo no hubo rectificación ni compensación porque nadie de la superior se vio afectado.

Con todo este montaje usted está ofendiendo no sólo a los oficiales de las FAS sino que está sembrando de minas el camino de los oficiales de la Guardia Civil que esperan próximamente una ley que pretende ser igual de injusta y reaccionaria. Con sus argumentos ya ha colgado a excelentes profesionales con mayor preparación policial y experiencia profesional que sus homólogos de la ESO, la etiqueta de “pendientes de reciclar”. Pero hí va a dar con hueso; al menos en esa Institución –a diferencia de las FAS-, han tenido la decencia de dejarles ocupar como titulares los puestos que desempeñan en realidad. En cualquier caso ya están sobre aviso, van a tener todo nuestro apoyo y gracias a las asociaciones de que disponen no van a permitir sin presentar una dura resistencia el expolio que nos han infringido a nosotros.
Usted ha cuestionado la capacidad de quienes adiestran hombres o toman decisiones sobre otras personas que pueden poner en riesgo su integridad física o su vida, usted ha desautorizado a miles de oficiales ante todos sus subordinados, ha desacreditado a miles de excelentes profesionales ante su entorno social y sus propias familias, ha infravalorado la formación de los cada vez más escasos militares vocacionales para satisfacer la ambición desmedida de cuatro mafiosos sin escrúpulos en la falsa creencia de que bajo su uniforme encierran algún poder, tradición, simbolismo o virtud.
Señor Ansón, las Fuerzas Armadas modernas nada tienen que ver con las legiones romanas ni los ejércitos medievales que usted pueda encontrar en su literatura épica, hoy existen unos derechos inalienables a los que también nos podemos acoger los militares, tenemos un concepto de la dignidad muy distinto al preconcebido por individuos como usted. También han cambiado sustancialmente las misiones de los ejércitos: la principal es el acatamiento de la Constitución y todas sus prioridades vienen marcadas por las demandas del interés general; ya no existe formalmente el feudalismo aunque usted se obstine en reivindicarlo. Nadie con un mínimo de vergüenza se debería atrever a anteponer una ventaja individual por encima del interés de las Fuerzas Armadas ni de la Nación y menos cuando se trata de beneficiar sólo a los privilegiados de siempre, pero esta vez ha ocurrido en nuestras propias narices. Su maniobra ha tocado la moral de los cientos, miles de oficiales y suboficiales que se juegan el pellejo por valores y principios que usted jamás entenderá, ha cabreado a personas que arriesgan su vida por garantizar la seguridad y estabilidad de nuestra sociedad para, entre otras cosas, hacer posible que un personaje como usted pueda disponer de un ilustre sillón público donde posar sus santas pelotas.

Sepa usted que los suboficiales no braman ni se chupan el dedo. Así que cuando usted afirma que se sienten olvidados por nosotros, los oficiales que antes hemos ostentado sus empleos, se dan perfecta cuenta que sólo es una hechura de su mala baba. Todos sabemos que lo único que usted busca es dividir y enfrentar para que no señalemos a los verdaderos saqueadores. No somos las tropas de los Tercios de Flandes, todos sabemos leer, sacar conclusiones y escribir. Sabemos que aquí no le importa a nadie que un suboficial esté 18 años en activo en el mismo empleo, mientras que a otro en la reserva le ascienden de oficio a teniente –si es un oficial de la superior, a coronel–, sabemos que no le importa a nadie que a más de mil capitanes de las escalas de oficiales les adelanten en antigüedad cientos de capitanes más modernos de la ESO e incluso tenientes de la EAUX que dan un salto directo a comandante, sabemos que a esos almirantes y generales sin ideales, sin vocación y sin principios todo esto le importa un bledo que sólo presionan, amenazan y chantajean por sacar provecho para su persona o para sus cachorros. Sepa Sr. Ansón que todos estos mercenarios de alta graduación han dejado de tener nuestro respeto y ni el régimen disciplinario  ni mil panfletos como el suyo van a evitar que los españoles sepan de la lacra que se ha adueñado de los cuarteles.

Enhorabuena Sr. Ansón; definitivamente se ha convertido usted en el mamporrero estéril que lo único que le motiva es incitar a engendrar un peligroso cisma en el seno de  nuestras Fuerzas Armadas.
Espero no tener que leerle nunca más e invito a todos mis compañeros lectores de El Mundo a que cuando le regalen el suplemento “EL Cultural” donde usted escribe, le den la función que la textura de su papel permita. Gracias a Dios el tiempo pone a cada uno en su sitio y usted, vista su trayectoria profesional y la deriva en sus valores sociales, pronto verá reducida su labor divulgativa a pintar grafitis reivindicando la figura de Fernando VII, repartir octavillas manuscritas con el Cara al Sol o vender copias piratas de telenovelas producidas por las empresas de las que todavía participa en su consejo de administración. Pero por favor, a nosotros déjenos en paz.

14 de noviembre de 2008
Un Oficial de las Fuerzas Armadas, anónimo por imperativo legal.
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coyote
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Re: ¡Ay, Ansón ,Ansón! Cuanto te gusta la milicia de salón.

Mensaje por coyote » Lun Nov 17, 2008 7:50 pm

Me he leído el escrito detenidamente, y me he quedado sin palabras, aunque va dirigido al Sr. Ansón que ejerce un poder mediático (personalmente pienso que actualmente poco), creo que gran parte de su contenido, debería ir dirigido a otras personas que en realidad ejercen otro tipo de poder.
Saludos.

campo2000
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Re: ¡Ay, Ansón ,Ansón! Cuanto te gusta la milicia de salón.

Mensaje por campo2000 » Lun Nov 17, 2008 10:33 pm

Por favor Simbad te ruego que utilizando tus amplios conocimientos cibernéticos des máxima difusión en el foro a este excelente escrito. ¡¡Cuanta razón y cuantas verdades!!
El Autor sí merece el sillón y no anson,... ansón? (también otras palabras acaban en ...ón)
¡CUIDADO QUE EL GALLO SE TIRA! :D

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tartesos_564
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Re: ¡Ay, Ansón ,Ansón! Cuanto te gusta la milicia de salón.

Mensaje por tartesos_564 » Lun Nov 17, 2008 11:08 pm

Para quitarse el sombreo; es difícil decir tantas verdades y tan bien expresadas como lo hace el autor.
Ademas define bastante bien lo que ha sido y es el quehacer de este rastrero mediatico que es Ansón.
Yo le daría un sobresaliente al autor de este artículo.
Que nos gobiernen los "¿¿BUENOS??",
los "¿¿CHACHIS??" y "¿¿tolerantes??"
que permiten que otro opine,
si escuchan lo que les place.

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|^Simbad^|
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Re: ¡Ay, Ansón ,Ansón! Cuanto te gusta la milicia de salón.

Mensaje por |^Simbad^| » Mar Nov 18, 2008 10:02 am

Que funcionen los emilios. El éter es libre.
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Re: ¡Ay, Ansón ,Ansón! Cuanto te gusta la milicia de salón.

Mensaje por trasgu123 » Dom Nov 23, 2008 11:13 pm

Anson, menudo personaje.

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