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La opinión del Navegante


Historia de los Moscosos. No fueron un privilegio sino un timo a los funcionarios

Javier Moscoso del Prado y Muñoz, Ministro de Presidencia de Felipe González. Aprobó los “días Moscosos” el 23 de diciembre de 1983 a cambio de no incrementar los sueldos según el IPC que era del 12,2%

Los funcionarios (y estatutarios) perderemos tres días de los seis de libre disposición —los llamados ‘moscosos’— y se quedarán también sin los días libres adicionales en función de su antigüedad —los ‘canosos’—, según ha anunciado el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro. Los Moscosos no son un privilegio de los funcionarios y estatutarios en relación al resto de los trabajadores sino que se trata de una compensación que se hizo en el año 1983 por no subir el sueldo.

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Exposición sobre la Ley de Pensión Máxima:

Exposición sobre la Ley de Pensión Máxima:  (por Juan Miras - Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla )

Datos del año 2011

Comenzamos demostrando que el Gobierno comete una estafa aplicando la Base de Cotización Contingencias Comunes1. Según esta escala, el Gobierno aplica un descuento en base a unos ingresos, que referidos al grupo 2 de cotización tiene un mínimo de 855,90€ y un máximo de 3.198€, en el caso que nos ocupa, la base que aplicaba era el máximo de 3.198€, según nómina2 que se acompaña. Decimos que comete estafa, porque aplica un descuento en base a 3.198€, cuando la pensión máxima para el mismo año es de 2.497,91€.

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FOSAS EN VÍZNAR O EN ALFACAR?


 

El pasado martes 26 de abril, podíamos leer en la primera de GRANADA HOY: “El mapa oficial de la Junta sitúa las fosas de Víznar en Alfacar”. El actual alcalde de Víznar (Luis Antonio Pérez) aparece con esta frase: “Exigimos que se corrija tan tremenda desinformación y tamaña falta de rigor histórico, científico y técnico”. La presidenta de la ARMH de Granada (Maribel Brenes) lo achaca a un “error informático” de Justicia. La elaboración del mapa en la provincia de Granada ha estado coordinada por “supuestos expertos”, caso de Miguel Gómez Oliver o Rafael Gil Bracero, profesores investigadores de Historia Contemporánea de la UGR, y elaborado además de Brenes por otros miembros de la asociación como Francisco González, Juan Hidalgo y Eusebio Rodríguez. En la página 9 Elena Llompart pone de relieve los errores y recoge la indignación del alcalde que dice “no es nueva, pues siempre ha reclamado más protagonismo para su municipio...en relación al asesinato de Lorca”. Hoy miércoles, leemos en las páginas 6 y 7, que “Justicia no asume el error del mapa de fosas...y contactará con la ARMH para analizar si se han producido fallos en el atlas...”. A parte, Brenes critica fuertemente al alcalde y ayuntamiento de Víznar. Ante el nuevo panorama, coincido con Alejandro V. García, que define todo como “una chapuza”.

Si con los medios actuales, el dinero público invertido y el tiempo pasado, todavía se producen estos errores y despropósitos, ¿qué podrían decir personas como Gerald Brenan, Claude Couffon o, sobre todo, Agustín Penón, que ya en 1956, llega a conclusiones prácticamente definitivas sobre este tema. Quince años después Ian Gibson, viene a señalar el mismo sitio del enterramiento de García Lorca, el que a ambos indicó Manuel Castilla (“el comunista”). Tuvo en su poder el legado de Penón entre 1980 y 90, utilizando para su Biografía de Lorca, fotos y documentos inéditos de Agustín. Tras el fracaso de la búsqueda en ese lugar, cobran más verosimilitud otras hipótesis, una poza en el campo de instrucción de las tropas (José María Nestares a Eduardo Molina Fajardo) o, ¿por qué no?, que fuese/n quitados de allí y echados a otra fosa muy pronto (ya lo menciona Penón) o que se lo llevara su familia previo pago de una cantidad ( Fernando Guijarro Arcas).

Los errores pueden corregirse, pero la postura del alcalde, desde mi punto de vista, peca de bastante  interesada. Parece mentira que tengamos que asistir a estas alturas a enfrentamientos entre pueblos vecinos por un asunto tan triste. Que si hay más fosas o muertos en tu término que en el mío, o que si Lorca estuvo más horas en la Colonia, que pertenece a Víznar, aunque pudiera morir en Alfacar. ¿Todo por el poderoso caballero? Mientras tanto, la Huerta de San Vicente con humedades y poco mantenimiento, el Parque García Lorca por Arabial con los servicios cerrados, llenos de grafitis y con un olor repugnante, y la primera obra de teatro del Centro Lorca se tiene que estrenar en el Isidoro Máiquez por el retraso de las obras. ¿Desmemorias lorquianas o de nuevo don dinero? JOSÉ MANUEL ONIEVA

 
URBANISMO SALVAJE Y ESTADO DE DERECHO


En plena crisis económica más o menos general, asistimos, desde hace dos años, a la versión española de la misma, al estallido de la “burbuja inmobiliaria”. En palabras de muchos empresarios ligados a la construcción directamente o de sus industrias auxiliares, y, faltaría más, de  bastantes alcaldes de uno y otro color político, oímos o leemos en los medios: “...es que en dos años no se mueve una grúa en mi municipio”, dijo, por ejemplo, Avelino Menéndez, alcalde del PP de Salobreña.

Durante los pujantes años del “ladrillo a gogó”, observábamos cómo se iban macizando las plataformas o glacis de erosión que rodean la Vega y ciudad de Granada. O en pleno centro de la misma, el ilegal y mamotrético Edificio Nevada. Seguimos, bajamos por el Valle de Lecrín y  más de lo mismo, hasta la Costa Tropical y allí nos podemos quedar pasmados ante la tremenda proliferación de adosados, chalets, los menos, apartamentos y “torres” por doquier. Visiten pueblos como Salobreña y, sobre todo, Almuñécar y sus anejos, Taramay, Velilla, el propio casco de la fenicia Sexi, y la Herradura, playa del Muerto,  Marina del Este y se percatarán bien de lo que les cuento. No se pierdan Motril y todo lo ligado al Golf y Playa Granada, bien que aquí, con  algo más de espacios abiertos. Vayan hacia Torrenueva, Calahonda, Castell de Ferro etc. y lleguen al límite con Almería. Comprobarán más y más, a parte de una autovía nueva rota y una inmensa maraña de plásticos que todo lo van invadiendo.

¿Cuántos terrenos no habrán sido recalificados y cuantos euros no habrán ingresado los ayuntamientos, algunos políticos y propietarios, constructores o promotores, en negro negrísimo? Poco a poco los casos más flagrantes han ido llegando a los tribunales y ¿para qué? ¿A caso se acatan las sentencias y se reponen de la mejor forma los atentados urbanísticos ejecutados? No. ¿Devuelven el dinero sisado al erario público? No. Ante esto, ¿es España un “estado social y democrático de derecho” como consagra nuestra vigente Constitución? Yo creo que no. En Salobreña, o en Granada, terrenos cedidos por inmobiliarias para uso público, los recalifica el pleno municipal para uso terciario de servicios, o docente y se construyen centros en lugares inapropiados, ya hablaré de algún caso otro día. Mien tras tanto, los propietarios a callarse. El Edificio Nevada, ilegalidad y atentado ecológico y natural horrible, quieren que siga para adelante con una timorata sentencia por todos recurrida, como es lógico. Los políticos implicados se van de rositas. Argumento: que hay mucho paro y gente inocente pillada...Se debería demoler y restaurar el suelo, y si no fuera posible, dedicarlo a fines lúdicos, culturales o deportivos pero “no lucrativos”. Es mi opinión. Leíamos en la prensa local (GRANADA HOY del 16 de enero pasado) que en Monachil (Pradollano) “El juzgado ordena el precinto del edificio Marisol al no poder derribarlo”. El magistrado ordenó la demolición y al verse afectados “terceros adquirentes” lo precinta, pues muy bien. Sin Estado de derecho no nos queda nada. Desterremos lo de “SEGUIMOS Y NO PASA NADA, YA LO LEGALIZARÁN”. Recuerden el Hiper cerrado en tiempos del ínclito Jara Andreu, el Rey Chico, La Chumbera etc.

JOSÉ MANUEL ONIEVA MARIEGES

 
Mascotas nobles y dueños incívicos


Desde hace bastante tiempo, pero sobre todo en los últimos años, asistimos a una extraordinaria proliferación de mascotas de diverso tipo, en particular perros y perras. Nada tengo yo, en principio, en contra de tal realidad, máxime cuando a tales se les tiene por “los mejores amigos del ser humano”.  A veces asisto a tiernas escenas de amor entre dichos animales y sus respectivos dueños y dueñas. Escenas que, sin  exagerar, nada difieren del cariño que unos padres pueden tener por sus hijos e hijas. Para colmo, ahora, con el frío invernal, se les ve bien  abrigaditas  las mascotas con  toda suerte de prendas de vestir de variados materiales y diseños. Las tiendas dedicadas a tales animales y a sus accesorios también se han expandido por doquier, las estanterías de las grandes superficies se han colmado de alimentos y “delicatesen” y los veterinarios/as deben de estar la mar de contentos por el incremento de sus ganancias.

 

Nada en contra repito, salvo la tremenda paradoja de observar el desprecio, a veces, o la indiferencia, las más, con que sus propietarios se relacionan con los pobres que piden por las calles, o con otros vendedores ambulantes de diversas razas y credos que intentan subsistir, bastante mal por cierto, a la tremenda crisis económica actual. También choca bastante la proliferación de tales animales y del feroz consumo de consolas, electrodomésticos, móviles, etc.etc. y el penoso estado de nuestra natalidad. Da que pensar, ¿no creen?, sobre todo, cuando, pasada la novelería de los primeros meses, van creciendo, van generando problemas en las reducidas viviendas actuales, y acaban muchas de ellas abandonadas en plena calle, carretera o camino.

 

Mención aparte merece la absoluta falta de civismo del que además hacen gala la mayoría de sus amos y amas. Las calles, plazas, parques, esquinas, ruedas de vehículos, buzones de prensa y de correos, farolas...están invadidas de excrementos y orines de tan gentiles y nobles animales. Pese a los esfuerzos de algunos ayuntamientos por poner contenedores y cepillos con recogedores, muchos no los utilizan. La solución para los orines no se plantea. Conozco porteros de edificios que deben fregar con lejía los pilares y esquinas de los mismos. Una auténtica vergüenza, otra más de nuestra incívica vecindad. En países, como Holanda, me cuentan que las multas son ejemplares por tales actos y que esas necesidades se hacen en sus casas o en recintos apropiados. Los árboles sufren, las plantas se secan y los olores proliferan y atraen insectos. Se da la paradoja de que una persona, acuciada por una extrema necesidad y, con recato y en lugar discreto, puede ser multada por orinar en la calle y las mascotas no y sus dueños y dueñas tampoco. Piénsenlo.

 

JOSÉ MAN UEL ONIEVA

 
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